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Tema: Andrea Moda Formula, posiblemente el peor equipo del mundo.

  1. #1
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    Andrea Moda Formula, posiblemente el peor equipo del mundo.


    El extravagante piloto británico Perry McCarthy.

    @Javier Rubio - 07/01/2011

    “A los coches que ruedan como un GP2 no debería permitírseles su participación en las carreras de Fórmula 1, porque se supone que corren el domingo por la mañana”. Luca de Montezemolo ha despreciado en repetidas ocasiones a los nuevos equipos de 2010, pero el presidente de Ferrari lleva tiempo suficiente en este mundo como para recordar tiempos pasados.

    Eurobrum (1988-90), Forti (95-96), Kauhsen (1979), Life (90), Merzario (78-79), Monteverdi (90), por poner algunos ejemplos, pasaron a la historia por su patético nivel. Pero, de elegir al peor equipo de la historia, el Andrea Moda Formula se llevaría los honores. Y, dado que en la aventura participaba el piloto más descerebrado, divertido y determinado que haya pasado por la Fórmula 1 -el británico Perry McCarthy-, el camarote de los Hermanos Marx era un claustro de Oxford en comparación.

    Un auténtico macarra

    En 1992 apareció por el circuito sudafricano de Kyalami un tal Andrea Sasseti. Quien se decía empresario del calzado, paseaba por el paddock su 1,95 de estatura, cazadora de cuero, gafas de macarra y puntiagudas botas vaqueras. Había comprado sus monoplazas a un viejo zorro, Enzo Coloni, quien le vendió unos hierros con ruedas pero no la licencia para competir. El pardillo de Sasseti no había pagado los 100.000 dólares de depósito obligatorios, y Ecclestone quedó encantado de dejarle fuera en aquella primera carrera.

    Sasseti, sin la menor idea de Fórmula 1, decidió prescindir de los monoplazas Coloni y compró al proyectista Nick Wirth (hoy, en Virgin) el diseño de un monoplaza desarrollado en principio para BMW. Para pagarlo, el italiano vació una bolsa de dinero encima de la mesa de Wirth. A continuación, para construir el coche en tiempo récord, contrató por 150 libras al día a una tropa de mecánicos procedentes de McLaren, Benetton y Williams quienes, con sus respectivos uniformes, hacían horas extras por las noches para Andrea Moda. Una divertida Torre de Babel de la Fórmula 1.

    “No esperes nada de este coche”

    Sasseti contrató a Roberto Moreno y a Perry McCarthy. El británico no destacaba por su palmarés deportivo, pero sí como el mejor exponente de la perseverancia anglosajona, de la picaresca latina y de la peor estupidez universal. Aunque de McCarthy tendrían que aprender algunos actuales pilotitos adolescentes con manager hasta para hacer sus necesidades. Con una rocambolesca trayectoria en el automovilismo, el británico logró que Andrea Moda le fichase gracias a la influencia de algunos amigos. Sasseti no le abonaba ni un duro y McCarthy, que tampoco lo tenía, trabajaba hasta de guía turístico a los grandes premios para pagarse los gastos de viaje.

    Cuando Roberto Moreno, un magnífico piloto, se subió al coche por primera vez, avisó a McCarthy: “No esperes nada de este coche”. De hecho, ni siquiera podía tocarlo. Cuando el equipo llegó a Brasil para su debut, al británico casi le da un síncope. La FIA, arrepentida por haberle otorgado la superlicencia sin méritos, se la retiraba en el mismo circuito. Desesperado, McCarthy movió cielo y tierra para recuperarla, Ecclestone y Mosley incluidos. El Andrea Moda, patético en la pista, se convertía en el culebrón del paddock. En México ni se presentaron.

    Un debut surrealista

    Llegó el turno de Montmeló, donde McCarthy acudía ya con su flamante superlicencia, recuperada con el mejor estilo del Lazarillo de Tormes. Alguien cuyas peripecias daban para escribir un libro -que, efectivamente, publicó- iba a lograr el sueño de su vida en un equipo esperpéntico. Fiel a su caótica y delirante vida, para ponerse a la altura de Andrea Moda, McCarthy se superó a sí mismo.

    Por exceso de equipos inscritos, en aquella época los peores pasaban por una sesión preclasificatoria previa, a las 8 de la mañana, y solo los más rápidos tenían acceso a los entrenamientos oficiales. Tras acompañar a sus mecánicos hasta altas horas de la madrugada en boxes, McCarthy se retiró agotado a un hotel de mala muerte, en el otro extremo de Barcelona. Pero, sin saber cómo ni por qué, McCarthy se despertó a las 7.25. En el equipo nadie se había preocupado de llamarle, ni de saber dónde estaba. Él tampoco había puesto el despertador…

    Tras haber movilizado a todos los poderes fácticos para poder debutar, McCarthy querría pegarse un tiro ante el ridículo monumental que iba a protagonizar. No había forma de llegar al circuito a tiempo, le advirtieron en el hotel. Cuando estaba a punto de enloquecer, por la puerta entró el hermano de Sasseti, que volvía de una noche de juerga. McCarthy le convenció para que le llevase al circuito. Imaginen el recorrido a casi 160 km/h de punta por las calles de Barcelona. El británico no quería mirar por las ventanillas.

    A las 8 logró llegar al circuito. Mareado, con la sesión ya comenzada, se metía en el monoplaza. Al encender el motor, y mientras intentaba serenarse, los mecánicos se excedieron con un solución para facilitar el arranque, y sobre el pobre McCarthy explotó una llamarada que le obligó a saltar como un loco de su monoplaza. Así, en semejante estado, el británico afrontaba el gran objetivo de su carrera. Para la ocasión, había pintado su casco con los colores del mítico Gilles Villeneuve. Finalmente, dejando atrás tanto surrealismo, salió a la pista emocionado, aceleró a tope... hasta que su monoplaza, cortesía del estilo Andrea Moda, se paró a veinte metros de la salida de boxes, donde ya no se podía empujar de vuelta. Y desde allí, con el casco puesto, el británico vivió toda la sesión preclasificatoria. El coche de su compañero Moreno duró tres vueltas.

    El resto de la temporada se vivió de forma similar. O incluso peor.


    Andrea Sasseti.

    Andrea Sasseti eligió para el Andrea Moda el color negro, quizás como aviso de toda la ropa sucia que pretendía lavar en su centrifugadora con ruedas. Desde el primer momento, Bernie Ecclestone tuvo muy claro que el italiano y su tropa teñían la Fórmula 1 con una imagen de la que el británico huía como la peste.

    Los coches estaban desastrosamente preparados desde el punto de vista técnico y se rompían a las pocas vueltas de entrar en pista. Sasseti llevaba un segundo monoplaza a los circuitos porque así lo exigía el reglamento, pero sin el menor interés en utilizarlo. De hecho, en la mayoría de las sesiones de preclasificación mantenían a McCarthy sentado en su monoplaza, para darle salida solo a pocos minutos del final. Entonces, desesperado por llamar la atención de los team managers el británico se jugaba literalmente la vida con vueltas suicidas en circuitos que desconocía. En Mónaco, el pobre McCarthy reconocía que antes de afrontar algunas curvas, ignoraba si la pista giraba a la izquierda o a la derecha. Dio solo tres vueltas.

    El kamikaze británico

    Por razones inescrutables –y por la rotura in extremis del motor del japonés Ukyo Katayama- , Roberto Moreno se clasificó para el Gran Premio de Mónaco. Duró once giros en carrera antes de que reventara el motor. A continuación, el equipo llegó a Canadá con coches y camiones pero sin motores, retenidos por las deudas con los transportistas y el suministrador de los propulsores, Judd. Para que Moreno diera algunas vueltas, se alquiló un propulsor a Brabham, y eso fue todo. En el Gran Premio de Francia, el Andrea Moda brilló por su ausencia en el paddock porque, según Sasseti, lo había impedido una huelga nacional de camiones. El resto de los equipos sí estaban presentes en Magny Cours.

    En Gran Bretaña la situación llegó al límite para Perry McCarthy quien, ante su público, esperaba sentado impotente en su monoplaza a que el equipo le sacara a la pista. Tanta era la insistencia de la megafonía del circuito, que Sasseti le permitió salir a pocos minutos de final con ¡neumáticos de mojado! en una pista seca, y ya utilizados previamente por Moreno. McCarthy, hizo una primera vuelta demencial con una espeluznante salida de pista incluida antes de la recta de meta. Desesperado, agarró el volante dispuesto a un segundo "intento suicida" –en sus propias palabras-, que no acabó en tragedia porque el desastre mecánico de Andrea Moda jugó a su favor al romperse el embrague a poco de comenzar el giro.


    El equipo, tiroteado


    Lo vivido en Gran Bretaña hizo saltar el limitador de vueltas de McCarthy. A los pocos días se presentó en Italia, dispuesto a enfrentarse a Sasseti. Al llegar a sus tétricas oficinas se enteró de que uno de sus clubs nocturnos había sido deliberadamente reducido a cenizas días antes. La furgoneta del equipo también había sido tiroteada cuando un mecánico salió a buscar unos repuestos con ella. Hubo un duro enfrentamiento cara a cara entre ambos. Sasseti quería quitarse de en medio a McCarthy, ya que un inconsciente piloto italiano le ofrecía un millón de dólares para correr. Pero Ecclestone y Mosley no le permitían más baile de pilotos. En el Gran Premio de Alemania, el coche de McCarthy duró una vuelta. Moreno daba alguna más. Mientras tanto, Ecclestone buscaba la forma de quitarse de en medio al equipo italiano.

    En Hungría, a McCarthy le dieron la salida con solo 45 segundos para terminar la sesión. El británico, harto ya de la pantomima, se bajó del monoplaza y no fue poesía de Shelley precisamente lo que salió por su boca. Pero, al término de su desahogo, el equipo Arrows le ofreció la oportunidad de probar con ellos, aunque antes le pedían el permiso escrito de Sasseti. Haciendo de tripas corazón, McCarthy volvió para hablar con el italiano, este se partió de risa en su misma cara y, sin decir palabra, le dejó plantado.

    ¿Un intento de 'piloticidio'?

    Y llegó el Gran Premio de Bélgica. Con su habitual espíritu de kamikaze, consciente de que solo duraría un par de vueltas en pista, McCarthy se tiraba a pecho descubierto hacia la famosa curva de Eau Rouge. En el primer paso, afrontando la bajada a 240 km/h, de repente algo no le gustó en la dirección. Su instinto le hizo ahuecar ligeramente. En la subida, antes de la curva final a izquierdas, la holgura del volante le dejó colgado. De no haber levantado el pie antes, hubiera acabado como un sello contra el muro. El desesperado volantazo que dio para evitarlo casi le dislocó el hombro, evitando el impacto por centímetros.

    Lívido por la situación que acababa de vivir, McCarthy se fue a boxes para hablar directamente con Sasseti:
    - “Creo que la dirección flexa…” le dijo a su jefe.
    - “Sí, ya lo se...” le contestó impasible el italiano.
    - ¡¡¿Que ya lo sabías?!!”. McCarthy alucinaba.
    - “Sí, la habíamos probado en el coche de Roberto la pasada semana, y vimos el problema entonces”.
    - “Y, por supuesto, la pusisteis en mi coche,…” respondió un atónito McCarthy.
    - “Exactamente”, le contestó un impávido Sasseti.

    Incluso el más apasionado y descerebrado de los pilotos se dijo a sí mismo que aquello era suficiente. Pero mientras intentaba que todo su cuerpo volviera a posición original, especialmente desde la garganta, el pobre McCarthy se comió caliente el plato de la revancha. El mismo día de su aventura, la policía belga se presentó en el paddock para detener a Sasseti por acusaciones de fraude, auspiciadas por la policía italiana. Ecclestone había movido sus hilos. La FIA prohibió inmediatamente la participación de Andrea Moda. Sus camiones se presentaron en las puertas de Monza, en la siguiente carrera. No les fue permitido el acceso.

    Y fue entonces cuando el cuento de Andrea Moda se acabó. Un cuento, queridos lectores, tan real como la vida misma. Nick Wirth, el padre del monoplaza, quiso retomar el proyecto y empezó así la también delirante historia del equipo Bravo de Fórmula 1. Estos eran españoles. Pero ya lo contaremos otro día...


    http://www.elconfidencial.com/dentro...107-73289.html


    http://www.elconfidencial.com/dentro...111-73431.html
    Cuidadín cuidadín que la gente tiene palos.

  2. #2

    Cool

    Será en verdad en el peor equipo de la historia de la F1? Merecerá la exclusividad, yo creo que la comparte con otros. Historias de fiascos hay varias.

    Al comienzo el italiano Alex Caffi fue el probador de los chasis Coloni con los colores de Moda...


  3. #3
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    Al menos estos pusieron un coche en pista, malo pero andaba, otros no llegaron a ponerlo en pista.
    Cuidadín cuidadín que la gente tiene palos.

  4. #4
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    Perry McCarthy y el maravilloso equipo Andrea Moda

    Cuando los anuncios de promoción de tu equipo consisten en una tía en pelotas con botas de cowboy tocando el saxofón, todo el mundo debería tener claro que estás predestinado a alguna clase de grandeza.


    Cuando el jefe de tu equipo es un magnate de la moda que se llama Andrea Sassetti y, a la vez, dicho jefe está más preocupado de que no le asesinen a la salida de su mansión camino del prostíbulo antes que de saber si tiene camiones para llevar sus bólidos a las carreras...

    Cuando intentas salir de boxes y tu coche sólo puede avanzar 18 metros...



    Cuando miembros de otros equipos dicen que tu coche no tiene motor que son los mecánicos los que, en realidad, están haciendo los ruidos con la boca...



    ... ¿Quieren seguir leyendo o ya se han acojonado?

    Ese era el equipo Andrea Moda . Y nuestra medalla de oro es para Perry McCarthy, el onvre que tuvo las pelotas de meterse ahí y vivir para contarlo.

    Durante el campeonato de 1992, el equipo Andrea Moda se pusó a intentar fabricar un chasis que pudiese resistir los más elementales “crash test”. El resultado: no pudieron disputar las dos primeras carreras, con lo cual sus pilotos titulares – Caffi y Bertaggia - comenzaron a quejarse. Naturalmente, fueron despedidos. Sus sustitutos fueron la pareja con menos pelo de la historia de la F1: Roberto Moreno y Perry McCarthy.

    Lamentablemente para Perry, eso significaba que el equipo no podía efectuar más cambios de piloto, así que cuando Roberto Bertaggia (fistro importante con un palmarés que consistía en seis intentos fallidos para preclasificarse) apareció con un espónsor de un millón de dólares y el equipo no podía aceptarlo “porque Perry ya estaba como piloto titular”... Ya pueden imaginarse que el “Voy hacer que tu vida sea un puto infierno” :lara: se queda corto para describir las posteriores andanzas de Perry en el equipo.

    En su primer gran premio, Perry consiguió completar 18 metros en la preclasificación. Por supuesto, le esperaban tiempos más felices cuando logró dar ¡7 vueltas! en Imola. En preclasificación, of course, pero nunca volvió a recorrer más distancia. En Monaco, por ejemplo, Roberto Moreno logró lo imposible: conseguir preclasificarse, así que el equipo paró a Perry McCarthy cuando sólo llevaba dadas 3 vueltas al circuito para que su coche no sufriese ningún daño y pudiese ser el coche “de reserva” de Roberto Moreno.

    En los grandes premios de Canadá y Francia, Perry no pudo participar... ¡porque el equipo no había conseguido hacer llegar sus coches al circuito a tiempo! Las cosas mejoraron en el gran premio de su casa, cuando estuvo a punto de completar una vuelta antes de que el motor fallase. De cualquier manera, aprovechó el pararse al borde de la pista para vender mil camisetas que él mismo había diseñado y en las que se cagaba en el equipo por la forma en la que le estaban tratando (Sí, quiero que Alonso haga lo mismo en plan “Ron Dennis fucks with a horse”. Pagaré lo que me pida). Eso sí, luego fue más que comprensible que, en la siguiente carrera sólo le dejasen salir de boxes a 45 segundos para el final de la sesión.

    Por supuesto, el momento álgido de la temporaba fue cuando, para ahorrar, el equipo de mecánicos le instaló al bueno de Perry la transmisión defectuosa del coche de Roberto Moreno (se había medio estropeado en el gran premio anterior). Basta decir que, en la cuerva más rápida y peligrosa del mundo (Eau Rouge) la transmisión se rompió y Perry se salvó de la muerte por centímetros.

    De todas formas, ya no hubo más carreras para Andrea Moda. Su patrón fue detenido por delitos fiscales y el equipo fue expulsado sin mayores ceremonias de la F1. Los ingleses – que, mal que nos pese, son los hijos de puta que escriben la historia de la F1 – siempre dirán que Perry era un onvre con mucho talento y muy mala suerte al que el equipo puteó. Personalmente, creo que Roberto Moreno era mejor que él y que también puede que sea cierto que hubiese pilotos peores. Pero nuestra medalla de oro es un premio, no un castigo. Y Perry se la merece porque, después de haber tenido la peor carrera en F1 de la historia... ¡tuvo los santos cojones de escribir un libro humorístico sobre ello! Eso le convierte en uno de los más grandes apóstoles del cachondeo en este mundo de lloricas y de papás de Hamilton en el que nos ha tocado vivir. Y, como todo grande del cachondeo, se merece un lugar de honor en este nuestro foro. Su gran libro “Flat Out. Flat Broke. F1 the Hard Way” merece estar en todas vuestras listas de navidad. Really.
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  5. #5

    Cool

    Quién escribió esto que escribe "onvre" de esa manera?

    Yo creo que más que McCarthy, Roberto Moreno tenía mucho más que perder, había pilotado para Lotus y Benetton entre otros, con ya algunos años en F1. Aparte ese anuncio es verdadero? Por qué el logo está desenfocado?.

  6. #6
    Imágenes adjuntadas Imágenes adjuntadas

  7. #7
    Mérito tuvo estar ahí, aunque la historia y su fondo es cuanto menos para dedicarle unas cuantas línas... como hizo McPerry.

    Yo no sé si todo esto será verídico porque hay cosas que... en fin. Es todo lo que encontré googleando, un pequeño grano de arena:

    ========

    Grandes fiascos del automovilismo: Andrea Moda (Parte II)

    Publicado: 08 diciembre 2010 por David
    Corría el año 1990 cuando un conocido empresario italiano, Andrea Sassetti, tuvo una genial idea: Montar una escudería de F1. ¿Como? Pues de una forma barata, moviendo hilos y delegando en sus empleados. Se las prometía muy felices, sin tener ni idea de la que se le venía encima: la historia más torrida existida en el Gran Circo nunca jamás, que incluso tiene un libro editado (y con un nivel aceptable de ventas, para ser un tanto friki) por uno de sus protagonistas, Perry McCarthy.

    Sassetti junto a un sesentero Bernie

    Andrea tenía una marca de zapatos y accesorios de Moda (de ahí el complejo y marketiniano nombre de su empresa) y la cosa le iba realmente bien, era conocido en la noche italiana y movía grandes cantidades de dinero. Compró los remanentes de Coloni, equipo también italiano, después de que se pasaran tres temporadas sin conseguir ni un solo punto, entrando en carrera 14 de 82 ocasiones posibles.

    Presentación Andrea Moda

    Así las cosas, en septiembre de 1990 ya tenían personal técnico y chasis. Andrea movió hilos y pronto consiguió motores V10 Judd. Para terminar de afinar el proyecto, también se hicieron con cajas de cambio Dallara. Las cosas estaban marchando bien de cara al inicio de la temporada 1991 de F1.
    Aquel año el circo comenzaba en Kyalami, en Sudáfrica, y para allí que se fueron con los cacharros. Ese jueves de Gran Premio recibieron una notificación por parte de la FIA: No habian pagado la cuota de inscripción de 100.000$. El equipo argumentó que no sabian que cuota de inscripción habian de pagar, pues ellos no eran nuevos. Eran Coloni, pero con otros colores. Y por supuesto, no coló. Fueron así los primeros en aparecer en los tablones como escudería incapaz de tomar la salida por “falta de pago de tasa de inscripción”.
    De regalo se llevaron otro marrón: Cuando haces pasar por tuyo algo que no lo es, tienes problemas. Y así tuvieron que descartar el chasis de Coloni, poniendose en manos del joven Nick Wirth (actual jefe de equipo de Virgin Racing) para el desarrollo de un nuevo monocasco. Diseñaron el vehículo, montaron las piezas y las mandaron para Mexico. Pero tampoco pudieron correr, pues no fueron capaces de tomar parte en el precalifacatorio pues no tenian los coches aún montados.
    Llegados a este punto, sus dos corredores también italianos abandonaron el barco. Bueno, más bien fueron despedidos. Caffi y Bertaggia pidieron explicaciones al jefe de por qué llevan 2 viajes de 12h en el cuerpo y 0 minutos de competición, y ambos fueron mandados a casita de aquella manera.
    Pobrecitos, no sabian donde se metían...


    Así las cosas, Sasseti oteó el mercado de fichajes. Encontró a Ricardo Moreno, piloto Brasileño, y filón publicitario de cara al próximo Gran Premio do Brasil en Interlagos. ¿Alternativas para el segundo asiento? Rebuscó y rebuscó, pero nadie se fiaba un pelo. El único en aceptar, el carismático Perry McCarthy. Sasseti no hacía muy buenas migas con ingleses, pero le subió al carro pues estaba obligado por la FIA a competir con los dos vehículos inscritos.
    Pilotos de Moda en Mexico 1992



    Finalmente, en Brasil saltó un único Andrea Moda a pista, con nefastos resultados. Perry sufrió ciertos problemas con su Superlicencia, y no pudo tomar la salida. Igualmente solo tenian un coche para competir… la historia empezaba a tornarse muy negra.
    Entretanto llegó España, fajo en mano Bertaggia volvió a contactar con el empresario de los zapatos. 1 millón de dólares ofrecía, billete sobre billete. ¡Qué bueno! ¡Podría prescindir de ese muchacho que tan mal le caia, ese tal McCarthy! Pues no, la FIA no se lo permitió. Menos bailes, y más carreras.

    McCarthy en Montmeló

    Fue entonces cuando Andrea Moda firmó otro capítulo bochornoso más. En Montmeló Moreno rompió motor en la que hoy es la curva Repsol y McCarthy… bueno, después de llegar en taxi desde su Hotel en la Diagonal 5 minutos despues de la puesta en verde del semáforo del preclasificatorio (según comenta en su libro, tardó 10 minutos) consiguió rodar ¡20 metros! antes de que el coche se le quedara enganchado en plena recta de boxes.

    Esta afoto dió la vuelta al Mundo

    El cúmulo de despropositos continuó, si bien ciertos favoritismos y hechos insólitos y raramente propicios para Moda consiguieron hacer que el equipo tomara salida el domingo en Mónaco. El coche duró once vueltas antes de romper motor, rodando en la posición 17ª. El mejor resultado jamás obtenido por los italianos. Esa noche, ardió un garito de Sessetti en la costa Italiana y el empresario estuvo a punto de diñarla cuando un hombre armado disparó contra él y su acompañante una ráfaga de balas haciendo uso de una ametralladora automática.

    Moreno patinando en las calles de Mónaco, antes de romper

    A Canadá no llegaron los motores Judd por un ¿extravío? de la mensajera DHL y en Francia no corrieron ya que los camiones del equipo quedaron parados en autovía por un boicot de los camioneros galos que curiosamente solo sufrieron ellos. La racha de catástrofes continuó así hasta Spa. Allí, alegando motivos de presupuesto en el coche de McCarthy se montó la barra de dirección que en la carrera previa habia roto su compañero brasileño. El resultado fue un toñazo de órdago del inglés en Eau Rouge y la detención de Sassetti por ciertas deudas con el fisco italiano. Fué el mismísimo Perry quien denunció a su patrón, en un desesperado intento de salvar su intregidad.


    Portada del libro de McCarthy

    Por lo que así fue como finalizó la esperpéntica aventura de este peculiar equipo de Formula 1, si bien estuvieron como patrocinadores del equipo Lola durante la carrera de Indianápolis ’93 quedando el bólido en posición 15ª a final de carrera.
    Para quien realmente aprecie como hicieron el primo en aquel año, recomiendo la lectura del libro del propio Perry… en el cual se caga y pone los puntos sobre las íes acerca de ciertos favorismos habidos (y por haber…) en el mundo del espectáculo del Motor.
    PD: Perry McCarthy terminó siendo The Stig durante las 2 primeras temporadas del programa de motor británico Top Gear. De Andrea Sassetti he buscado info, y lo único encontrado es que el dominio de su página web venció el pasado 11 de Noviembre y no fué renovado.
    Última edición por rezzlet; 29/01/2011 a las 17:41

  8. #8
    Tengo el libro y esta bién, siempre resulta curioso.

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